3 de ene. de 2008

DEFINICION DE EXPLOSIVOS

Los explosivos son sustancias químicas en estado sólido, líquido o gaseoso, cuya rápida transformación en una enorme cantidad de energía origina un considerable y vertiginoso aumento de volumen y temperatura de los gases desprendidos.

Según la velocidad de transformación y la liberación de energía, se puede producir uno de los tres fenómenos siguientes:
a) Deflagración: Se produce cuando la velocidad de reacción del explosivo es menor de 2.000 m/s.

b) Explosión: Se produce cuando la velocidad de reacción es mayor de 2.000 m/s.

b) Detonación: Se produce cuando la velocidad de reacción supera los 7.000 m/s.

Dinámica de las explosiones

Para evaluar la dinámica de las explosiones se utilizan los siguientes baremos: velocidad de combustión; velocidad de difusión de la llama; presión desarrollada; velocidad de elevación de la presión y duración del exceso de presión.

CLASIFICACIÓN DE LOS EXPLOSIVOS

Los explosivos pueden clasificarse según dos criterios. En función de la velocidad de explosión, los mismos se dividen en: rompedores, iniciadores (mecánicos, químicos, eléctricos, ópticos) y progresivos.

En cuanto a la clasificación por su naturaleza, los explosivos se denominan:

Gelatinosos

Generalmente son conocidos con el nombre de Goma2 EC y su componente principal es la nitroglicerina. Son empleados para fragmentar rocas muy duras. Su desventaja fundamental radica en la peligrosidad en el manejo, así como la facilidad con que se congela, circunstancia que lo hace inservible.

Pulverulentos

Están compuestos por nitrato amónico y son bastantes seguros contra los golpes y fricciones. No deben utilizarse con agua o mucha humedad. La amonita y la ligamita son los más conocidos.

Anfos

Forman una mezcla de nitrato amónico y un combustible líquido. Son casi insensibles a los golpes y precisan de otro explosivo para producir la detonación. Tampoco deben ser empleados con agua o mucha humedad. La nagolita es el más usual.

Hidrogeles

Semejan un gel, compuesto por un agente oxidante y un combustible. Son bastante seguros contra los golpes. Su empleo es óptimo en barrenos con agua. El hidrogel más conocido es el riogel.

Pólvoras

Son mezclas de azufre, carbón vegetal y nitrato potásico. Su principal efecto es la deflagración sin precisar de ningún detonador.

EXPLOSIVOS PLÁSTICO

Gelignita

Contiene nitroglicerina y no es peligrosa de manipular si no está helada. Dada su contextura, bastante maleable al ser mezclada con vaselina, el artificiero ha de asegurar firmemente el detonador y el cordón detonante a la carga explosiva.

Amonal

Es un explosivo en polvo con más de la mitad de nitrato amónico sin nitroglicerina. Es un buen destructor de tabiques de albañilería y puede ocasionar profundos socavones en la tierra. Algunas organizaciones guerrilleras lo emplean de forma reiterada.

DETONADORES

La mayor parte de los explosivos necesitan inicialmente de la explosión de un dispositivo capaz de provocar una onda explosiva o reacción por simpatía. Estos mecanismos o detonadores son pequeños casquillos de cobre o aluminio, cargados con un fulminante comprimido de gran sensibilidad ante la combustión de una mecha o ante la corriente eléctrica generada por un filamento embebido en una masa inflamable. El mayor porcentaje de accidentes con explosivos se debe al inadecuado manejo con los detonadores. Estos son de dos tipos: ordinarios y eléctricos.

Detonador ordinario

Actúa por medio de una mecha lenta engarzada al detonador. Es muy sensible al calor, al fuego y a los golpes. Jamás debe apretarse el detonador a la mecha usando los dientes. La mecha está constituida por un núcleo de pólvora rodeado de varias capas de hilos alquitranados. La mecha lenta arde a razón de un metro por cada dos minutos.

Detonador eléctrico

Generalmente, es el más utilizado por su eficacia y seguridad. Está compuesto por un detonador ordinario y un dispositivo eléctrico en sustitución de la mecha de los detonadores ordinarios. Dos hilos de cobre o hierro, conectados al resto de los detonadores eléctricos de la pega o unidad de disparo, son los encargados de cerrar el circuito eléctrico y provocar la onda explosiva o reacción por simpatía.

El principal riesgo en el manejo de los detonadores eléctricos es la conducción de una corriente extraña o ajena al circuito de tiro de la unidad de disparo. De ahí, la necesidad de mantener los cables del detonador cortocircuitados antes de la conexión a la pega o carga explosiva. Entre las causas de mayor peligro, cabe destacar: rayos, transformadores y líneas de alta tensión, motores, vías de ferrocarriles, antenas de televisión, electricidad estática, emisoras de radio. En tales circunstancias, siempre se ha de suspender toda manipulación con los detonadores.

CORDÓN DETONANTE

Es un cordón flexible e impermeable relleno de pentrita, explosivo de gran potencia y velocidad de detonación. Se utiliza para transmitir a la carga explosiva la detonación iniciada por los detonadores. Es de vital importancia empalmar el cordón detonante al detonador en la dirección de la carga explosiva. La aplicación de los diferentes cordones detonantes va señalada por el color de los carretes. Así, el rosa está indicado para el uso de nitroglicerina; el granate para trabajos submarinos y el amarillo para excavaciones en minas de carbón.

MANTENIMIENTO Y TRANSPORTE

Tanto en el mantenimiento como en el transporte de los explosivos, se han de tener en cuenta las siguientes medidas de seguridad:

Embalaje y envasado

Uno y otro han de ajustarse a las características físicas de los explosivos, así como hacer constancia de su contenido mediante las oportunas señales en marcas y etiquetas.

Almacenamiento

Los explosivos y demás materiales peligrosos jamás deberán depositarse cerca de ninguna fuente de ignición como tuberías de vapor, chispas o llamas. Tampoco ha de haber suciedad ni restos de polvo de cereales o cartón. La sequedad del recinto ha de ser una condición inexcusable, así como no existirán en sus inmediaciones ni equipos ni cables eléctricos. El estancamiento y segregación de los explosivos y detonadores será requisito fundamental. Una correcta ventilación evitará el riesgo de los vapores comburentes.

Carga o descarga

En todo momento será vigilada por el personal de seguridad. El alumbrado eléctrico se reducirá al mínimo indispensable; no se autorizará ninguna transmisión por radio y las maquinillas o elevadoras permanecerán inactivas. Se mantendrán especial atención a las tomas de combustible. Por supuesto, nadie deberá fumar. Atención con la lluvia.

Transporte en vehículos

Los vehículos deberán ser autorizados a tenor de lo previsto en el Reglamento de Transporte de Mercancías Peligrosas. Jamás se utilizará el mismo vehículo para transportar el material explosivo y los detonadores. Uno y otros irán debidamente envasados y estibados para evitar golpes y fricciones. No se olvidará la pertinente marca mediante las etiquetas de rigor. Los vehículos no han de ser de motor de explosión y la carga nunca se colocará detrás del tubo de escape.

DESTRUCCIÓN DE EXPLOSIVOS

Cuando sea necesaria la destrucción de material explosivo tanto por hallarse en malas condiciones como por ser parte de una voladura, cuyo traslado al polvorín de origen resultaría muy costoso, aquélla se hará tomando todas las medidas de seguridad imprescindibles: lejos de edificios, vías de comunicación e instalaciones, etcétera, y bajo la supervisión de uno o varios artilleros experimentados. Hay tres procedimientos en la destrucción del material explosivo y demás accesorios: por explosión, por combustión y por disolución en agua.

Destrucción por explosión

Jamás se formará una masa superior a los 10 kilos de explosivo, reunida en un lugar apartado. Los principales riesgos estriban en la proyección de objetos y en la onda expansiva, capaz de ensordecer y destruir cristales.

La distancia mínima de seguridad está en función de la cantidad de explosivo a destruir.

Hasta 1 kg 150 m
Hasta 2 kg 200 m
Hasta 5 kg 250 m
Hasta 10 kg 325 m
Hasta 25 kg 450 m
Hasta 50 kg 550 m
Hasta 100 kg 700 m

Destrucción por combustión

Es el sistema por excelencia utilizado para destruir materiales explosivos y demás accesorios. Los cartuchos han de situarse bien extendidos y separados entre sí para evitar el principal riesgo de este método: la deflagración o la detonación del explosivo.

Destrucción por disolución en agua

Es el procedimiento menos apropiado por el riesgo de contaminar el agua. De ninguna de las maneras, se utilizará este método cuando el explosivo a destruir contenga nitroglicerina.

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